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Para empezar el año con buen pie, a pesar de la que está cayendo a nuestro alrededor, hoy vamos a hablar de unos seres que han inspirado a ciertos protagonistas de “Ni dioses ni amos”, mi primera fantasía literaria.

Los Shem-su Hor.


¿Quiénes eran los Shem-su Hor?

Mencionados en el Papiro de Turín y en otros textos históricos del Egipto antiguo, los Compañeros de Horus o Shem-su Hor, son uno de los enigmas más inquietantes de la prehistoria egipcia.


Su aparición data de tiempos muy anteriores a la Primera Dinastía, o sea, periodo que comprende la pre historia, y se les atribuye nada más y nada menos que el diseño de la Gran Esfinge y de otros importantes monumentos. Todo siempre desde un punto de vista nada ortodoxo arqueológicamente hablando.


Para los egiptólogos, los compañeros de Horus se tratan de entidades legendarias y, por ende, sin base real. Otros investigadores, menos ortodoxos, creen que sí existieron y desarrollaron un papel muy relevante como intermediarios entre los dioses y los hombres.


La referencia más conocida de ellos se encuentra en el Canon Real de Turín, un papiro fragmentado donde se dice que, los Shem-su Hor gobernaron Egipto durante seis mil años, en un periodo intermedio comprendido entre el reinado de los dioses y las primeras dinastías de faraones. Se trata de una lista apócrifa de reyes, descubierta en 1822 en la antigua ciudad de Tebas.

También son mencionados en unos jeroglíficos de la V Dinastía hallados en Saqqara, en los que se refieren a ellos como «Los brillantes».

En uno de los relieves de la galería que rodea al templo de Horus en Edfu, aparecen los Shem-su Hor en una de las pocas representaciones que de estos seres se conservan en Egipto.

Al parecer, fueron los gobernantes de Egipto antes que Narmer, y su naturaleza divina, semidivina o no enteramente humana, los hacen no válidos para los egiptólogos, atribuyendo la lista del papiro al pasado mitológico de Egipto y no al pasado histórico.

Como hemos dicho en otras publicaciones, Egipto es una de las civilizaciones más longevas de la historia conocida de la humanidad.

Centrémonos ahora un poco en la lista del Canon Real de Turín y hagamos un resumen rápido de la misma.



El Canon Real de Turín

En el principio de la lista se encuentra el dios Ptah que, según la cosmogonía de Menfis, creó el mundo con el corazón y la palabra.

Después, aparecen otros nueve dioses, que son los que se encargan de la transición entre un gobierno de supuestos dioses a otro de humanos

Después de estos dioses vienen los misteriosos Shem-su Hor, “Compañeros de Horus“, los cuales parece ser que fueron los reyes predinásticos. Estos Compañeros de Horus se representaron con cuerpos celestes, con forma de discos alados, y con armaduras impropias de su época.

Después de la lista de dioses, el Canon Real de Turín comienza con los reyes humanos, siendo el primero de ellos Menes, primer rey de la Dinastía I, el primer Rey del Alto y Bajo Egipto.

Ahora pasemos a la leyenda y a las historias recogidas acerca de estos compañeros del dios Horus.


La leyenda.

Los habitantes del valle del Nilo contaron de una época de gran esplendor en la cual gobernaron unos Reyes , que, según la leyenda, ayudaron a Horus a la hora de vengar la muerte de su padre, Osiris, y fueron una baza importante en el desarrollo de la batalla final contra las huestes de Seth.

Gracias a este selecto grupo de guerreros y sabios, los antiguos egipcios pudieron erigir grandes construcciones para las que se requerían conocimientos astronómicos y matemáticos avanzados que resultan imposibles de encontrar en una civilización primitiva como la egipcia del 2500 A.C., fecha en la que supuestamente se levantaron las grandes pirámides.

Es curioso como después de esa época, llamada Era de las Pirámides, que se extiende desde el 2600 hasta el 2000 A.C., ya no se volvieran a llevar a cabo esas magníficas construcciones. ¿Qué paso con los conocimientos para realizarlas?

Mucho del Egipto antiguo es un misterio.

Cabe mencionar que en las paredes del Templo de Edfu, ubicado en la ribera occidental del Nilo, en la ciudad de Edfu, dedicada al dios Horus-Apolo, aparecen textos sobre la construcción del templo al detalle e inscripciones que relacionan el conflicto antiquísimo entre Horus y Seth. En éstos textos es donde encontramos unos constructores conocidos con el nombre de los Siete Sabios, procedentes de una isla arrasada por las aguas. Estos sabios fundaron una hermandad secreta, con el objetivo de preservar, generación tras generación, algunos de los conocimientos matemáticos y astronómicos más relevantes.

Conocimientos avanzados, origen divino, hermandades secretas, desapariciones en el tiempo…perfecto caldo de cultivo para el misterio.

Un misterio que ha dado paso a una leyenda. Los Shem-su Hor.

Como os podréis imaginar, por ese misterio que envuelve a estas figuras, de las que no sabemos apenas nada, los Shem-su Hor han inspirado a muchos autores, a mí misma, por ejemplo, y podría decirse que son los que iniciaron las Crónicas desde el pasado, con permiso de Iroel, por supuesto.

¿Son o no una gran fuente de inspiración?

Créditos de imagen: A quién corresponda.