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¡Qué tal todo, seguidores!

En la entrada de hoy tocaré un tema que me apasiona y trataré de hacerlo de la forma más amena posible para no aburrir al personal. Lo haremos como siempre, a nuestra manera y tratando que esta pequeña clase de historia sea interesante.

Antes de continuar quiero aclarar que los nombres que encontrareis en esta entrada serán los de origen griego, no egipcio. Lo haré de esta manera para que os vayáis familiarizando con los dioses y sobre todo debido a que son los nombres más conocidos a nivel mundial; aunque, en la segunda parte, haré lo contrario, usaré los egipcios. Para mí, son más auténticos.

¿Por qué podría este tema considerarse un pelín aburrido por algunos? Debido a que el sistema teológico egipcio no es sencillo, fundamentalmente porque es plural y su origen se encuentra en el culto popular a dioses locales; además abarca un periodo muy largo de tiempo. Tiene la peculiaridad añadida de que las viejas creencias no se abandonaban cuando los lugareños adaptaban nuevos dioses. Los nuevos se fundían con los antiguos para no romper con el sistema anterior, unificándolos.

Geográficamente hablando, Egipto lo componían pequeñas regiones denominadas Nomos en las que se practicaban distintos cultos a grupos de divinidades locales. Cuando se anexionaba un nuevo territorio, implicaba la necesidad de sintetizar las distintas teologías.

Los primeros intentos de síntesis ya ocurrieron en tiempos del periodo antiguo. En el periodo predinástico y en los primeros tiempos del dinástico, sacerdotes de los tres principales centros de culto del país, Heliópolis, Hermópolis y Menfis, intentaron centralizar esa amalgama teológica.

Los cultos que más influyeron en la población fueron los de Heliópolis y Hermópolis que dieron lugar a la famosa Enéada ( grupo de 9 dioses) de Heliópolis y la Ogdóada ( 8 dioses) de Hermópolis.

Nosotros nos centraremos en la Enéada.

La Enéada de Heliópolis.

Enéada es un término griego empleado para designar grupos de nueve divinidades unidas, normalmente, por lazos familiares. La forman los dioses más antiguos del Panteón egipcio desarrollado en la escuela de Heliópolis.

No debemos olvidar algo. Los egipcios no entendían a sus divinidades como ahora nosotros entendemos a los dioses, y no me refiero a creer si existen o no. El concepto de Dios Egipcio actual es resultado del filtro griego o heleno que ha llegado hasta nosotros. Los egipcios usaban la palabra Neterw o Neter para designar aquello que consideraban fuerzas o funciones por las que se regía la Naturaleza; los griegos preferían además añadirle a este concepto el de superioridad e inmortalidad , con características de comportamientos y actitudes similares a los seres humanos. Un concepto que se generalizó y que ha llegado hasta nosotros.

Al conjunto de los Neterw, los egipcios lo llamaron «Pesdyet», un concepto Único, es decir, un grupo de deidades reunidas y fundidas en uno solo, el Neter primigenio, Atum; así lo explican algunos «Textos de las Pirámides» y los «Textos de los Sarcófagos». Para decirlo de forma más clara, todos los miembros de la Enéada formaban una unidad, el Todo.

La ciudad de Heliópolis

Jwnw, «La Ciudad del Pilar lun» de los antiguos egipcios, estaba situada en el XIII Nomo del Bajo Egipto y fue conocida como la On del Antiguo Testamento o Heliópolis, nombre griego.

Autor: Ebers, Georg Moritz, 1837-1898

Esta ciudad se localizaba a unos 10 kilómetros al nordeste de El Cairo actual. Su extensión ha sido estimada en unos 520.000 m2, considerándose una de las urbes más grandes del Egipto Antiguo. A pesar de la gran importancia que tuvo en la Antigüedad, en la actualidad apenas quedan unas ruinas.

Sin embargo, los textos y los escasos restos que aún permanecen a través del paso del tiempo nos indican la influencia que esta ciudad tuvo en todos los períodos de la historia egipcia.

El lugar surgió durante el Neolítico, y fue adquiriendo importancia político-religiosa en la época predinástica, llegando a convertirse en capital hasta la primera unificación, momento en el cual solo pudo mantener el poder religioso hasta el fin de la civilización faraónica. Debido a eso, la urbe fue el centro teológico más importante antiguo de Egipto. como curiosidad decir que fue la única capital en la que gobernaba un Sumo Sacerdote.

Las sucesivas luchas acaecidas en el Período Predinástico entre los seguidores de Horus y los de Seth, es decir, entre las ciudades de Hieracómpolis y Nagada, provocó que Heliópolis fuera tomando poder y que su neter, Ra, se situara, a nivel religioso, como el más importante imponiéndose a Horus.

Si queremos entender un poco como entendían los egipcios la teología y la política deberíamos resumir un poco su Cosmogonía y leyendas. Fijémonos en algunos de sus mitos.

Mito de la creación de la escuela de Heliópolis.

Los textos referentes a la creación según el mito heliopolitano se encuentran fundamentalmente en «Los textos de las piramides» y el papiro 10188 B del Museo Británico, conocido como Papiro Bremner-Rhind.

Veamos un poco de ellos.

En un principio, los llamados ”años Oscuros”, no había vida ni muerte, ni se medía el tiempo; sólo existía el caos del agua primigenia . En los Textos de las Pirámides se le llamó Nuu a este elemento caos, un desorden potencial, una especie de realidad abstracta.

En las aguas del caos sin forma se encontraba Atum, hasta que tuvo conciencia de sí mismo. Atum se autofecundó y dio lugar al aire y al agua sin necesidad de una contrapartida femenina y auto-surgió del caos gracias a su voluntad y su energía.

Su presencia determinó la aparición del primer elemento sólido del universo.

Atum es el neter más importante. De constitución andrógina, en sus comienzos, era más como una entidad algo abstracta, luego, con el paso del tiempo, tomó forma humana en forma de varón. Terminó fundiéndose con una entidad de otra región, Ra. Entonces Atum- Ra se convirtió en la fuerza creadora del mundo, ejercida a través de los rayos del Sol.

Atum – Ra

Según el mito, Ra viajaba todos los días a través del cielo para repartir luz y calor sobre la tierra. Al final del día iba al submundo para volver de nuevo a la mañana siguiente. La gente creía que el dios del sol navegaba en una barca por las aguas de Nun por la noche y volaba por el cielo en las horas del día. La salida del sol por la mañana representa la victoria de Ra sobre la oscuridad.

De Atum- Ra surgió la pareja primigenia , Shu, varón, símbolizando el aire, y Tefnut, su esposa, representando el agua.

En las Fórmulas 76,79, 80 de los “Textos de los Sarcófagos” se identifica a Shu como “Padre de los neters” y mediador de ellos con Atum.

En el mismo texto se dice de la pareja que son “indispensables en la Vida de Atum”. Cuenta la leyenda que una vez nacidos Shu y Tefnut, Atum- Ra mandó su ojo para buscarlos. Tan pronto como Shu y Tefnut llegaron a la superficie de la tierra, la oscuridad fue sustituida por la luz y la soledad de Ra desapareció. Dice el mito que durante la ausencia del ojo de Ra, éste fue sustituido por la luna. Cuando el ojo volvió, se enfureció, pero Ra lo convirtió en Cobra y lo envolvió alrededor de su cabeza para apaciguarlo. Así, el símbolo de la cobra que los faraones colocaban en la corona se convirtió en sinónimo de protección.

Se representa a Shu como un león u hombre, con plumas sobre la cabeza a su compañera Tefnut, el elemento agua, como leona o mujer, con un disco solar o una serpiente coronando su cabeza.

De Shu y Tefnut nació la segunda pareja: Nut, la Bóveda Celeste como hembra y Geb, la Tierra, como varón.

Hasta aquí el principio de esta cosmogonía que continuará en la próxima entrada.

¡Buen viaje , seguidores!

Fuentes: Internet.
Créditos de imagen de cabecera: Imagen de Pete 😀 en Pixabay
Créditos del resto de imágenes: A quién corresponda.