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Los nombres de nuestros protagonistas.

¡Buenos días seguidores!

El post de hoy irá de nombres, leyendas, cuentos. Muchos me habéis preguntado por uno u otro nombre que aparece en mi libro «Ni dioses ni amos» , así que he decidido dejaros este post explicando el origen o al menos, las referencias, de algunos de ellos.

La verdad es que el proceso de encontrar nombres acertados para los protagonistas fue mucho más divertido que escribir su historia; es lo que tiene ser una investigadora, me encanta buscar y documentarme. Cuántas mas fuentes encuentre, mejor.

Considero que la fuerza de una palabra es inmensa, la de un nombre lo es más. Según Galatea Griffin, cada nombre posee una musicalidad y una vibración propia, capaz de influenciar y tal vez de modificar la vida y el destino de la persona de una manera sutil. Imaginaos la responsabilidad de crear un nombre perfecto para cada personaje.

Empecemos por Egim, el primer personaje que encontraréis en el libro.

Égim o Aegimus fue uno de los primeros médicos griegos, quien, según Galeno fue, la primera persona que escribió un tratado sobre el pulso. (De Palpitationibus, «Sobre las pulsaciones»). Era nativo de Velia en Lucania, y se cree que vivió antes del tiempo de Hipócrates, esto es, en el siglo V a.C

Cómo veis, el origen de un nombre, a veces, no influye en su portador. Sigamos con el nombre de otro personaje principal, Adael.

Adael, en nuestro mundo, significa «Eternidad de Dios». De origen hebreo, es un nombre poco popular que puede ser llevado por una persona de sexo masculino. Aunque también a este nombre se le asignan los siguientes significados: Dios es testigo, adornado por Dios.

Y llegados a este punto y antes de continuar con otros nombres, me gustaría hacer un inciso en el sufijo «El», uno que he usado mucho en las Crónicas.

El sufijo «El» en hebreo, significa Dios. «El» es una palabra semítica del noroeste, que tradicionalmente se traduce como «Dios», refiriéndose a la máxima deidad.


En la mitología cananea, «El» era el nombre de la deidad principal y significaba «padre de todos los dioses» (en los hallazgos arqueológicos siempre es encontrado al frente de las demás deidades). En el Levante mediterráneo se denominaba IL o El, al dios supremo, padre de la raza humana y de todas las criaturas, incluso para el pueblo de Israel, pero con interpretaciones distintas a los cananeos.


«El» también es usado en el hebreo, para nombrar a los ángeles sirvientes de Dios.

Más recientemente Jerry Siegel y John Shuster, lo han usado para describir a la familia de Supermán, los «El», atribuyéndoles cualidades divinas.

Yo lo he usado para nombrar a algunos los Orán, aunque ya os digo, que de dioses o ángeles no tienen nada. El título del libro es por algo.

Tras aclarar el tema de este sufijo, prosigamos con el siguiente nombre.

Helel.

Cuando San Jerónimo hace la traducción de la versión hebrea de la Biblia al latín (lo que se conoce como la Vulgata) y se encuentra ante la expresión «Helel», que significa «resplandeciente», la traduce como Lucifer.


No está claro si el vocablo Helel debería considerarse realmente un nombre real, probablemente no. Aparentemente aparece solo una vez en la Biblia, en la famosa observación del profeta Isaías, dirigida al rey de Babilonia: «¡Cómo has caído del cielo, helel, hijo del alba!» (Isaías 14:12).


Algunos entusiastas creen que Isaías realmente estaba hablando de Satanás, otros traductores posteriores descubrieron que este helel era una persona: nada menos que Venus, la estrella de la mañana, e insertaron el epíteto común eosphoros en su texto. En los siglos que siguieron, de alguna manera el nombre de Lucifer se aplicó a Satanás, y las manadas de entusiastas comenzaron a aplicarlo al diablo.


Así que podría decirse que el término Lucifer es la traducción al español del término hebreo helel («dar luz», «brillar»).


¿Creéis que nuestra Helel tiene algo que ver con Lucifer, el portador de luz?

No respondáis todavía, tenemos mucho más que contar.

Pasemos al nombre de Nergal, otro gran protagonista de «Ni dioses ni amos».

La referencia de este nombre es mitológica. Nergal es un antiguo dios semítico, conocido desde el periodo acadio de la zona de Mesopotamia. Inicialmente, se trata de una deidad del inframundo, más tarde, se la identificará también con el planeta Marte, y dividirá su tiempo entre el inframundo y el cielo. Gobierna junto a su consorte, Ereshkigal y aparece como hijo de Enlil y Ninlil.

Ser un dios del desierto y el fuego, aspectos negativos del sol y el inframundo, así como pertenecer al panteón, ha provocado que, desde la aparición de la religión judía, con frecuencia se le haya incluido dentro de la lista de demonios de dicha religión, llegando incluso a identificársele con Satán. Según los rabinos, su emblema era un gallo y Nergal significa «gallo de muladar», aunque la iconografía estándar de Nergal lo muestra como un león.

Nergal parece representar el Sol del mediodía y el solsticio de verano que trae la destrucción, siendo el pleno verano una estación muerta en el ciclo anual mesopotámico. También se le llama «rey del ocaso».

Algunos autores le identifican como Montu en Egipto. ¿Le veis alguna característica del dios a nuestro Nergal?

Prosigamos con otro personaje que también tiene referencia mitológica, Neit.

Identificada por algunos con la Atenea Griega, Neith (Nit, Net, Neit) fue una antigua diosa de la guerra y la costura de la mitología egipcia.

Se la asoció a dos emblemas distintos; un escudo cruzado con dos flechas, o una tejedora. Parece que las flechas cruzadas fueron su símbolo durante el período predinástico cuando se la consideraba diosa de la caza y la guerra.

No está claro cuándo las flechas fueron reemplazadas por la tejedora, o si esto fue el resultado de la confusión o un intento de realinear a Neith como diosa de la costura. Un mito de la creación sugiere que ella creó el mundo tejiendo. También se la relaciona a los ritos funerarios al ser la responsable de tejer los envoltorios de las momias.


En otros escritos podemos encontrar que Neith era una deidad poderosa y popular que los otros dioses consultaban cuando no podían resolver una disputa. Por ejemplo, según el mito, fue Neith quien finalmente dictaminó que Horus sería el rey del Alto y Bajo Egipto en lugar de Set. En compensación, le dio a Set tierra y bendijo su boda con dos diosas extranjeras (Anat y Astarte).


Las relaciones familiares de Neith son confusas. A menudo se la consideraba la madre de Sobek, el dios cocodrilo y hasta de Thot.


En los textos de la Pirámide en la tumba de Unas se le da el epíteto «Enfermera de cocodrilos». Sin embargo, en tiempos posteriores se la consideraba la esposa de Sobek en lugar de su madre. En forma de vaca, estaba vinculada tanto a Nut como a Hathor.


Neith fue una de las cuatro diosas (junto con Isis, Nephthys y Serqet / Selket) que protegieron a los difuntos y los frascos canopos. También se la ha visto como una una especie de valquiria egipcia, que llevaba a los guerreros muertos al inframundo.

Continuemos con otra referencia, la de Atrius, nombre derivado de Atreo. .

Cuenta la leyenda que Atreo fue rey de Argos y de Micenas, hermano de Tiestes y Crisipo . La leyenda de esta familia incide mucho en el espíritu vengativo de este rey , que no dudó en matar a los hijos de su hermano y servírselos para cenar para hacerle pagar por su traición al arrebatarle la corona de su reino.

Menuda leyenda, ¿verdad? Como todas las leyendas, no se sabe si es cierta, pero lo que sí existe a ciencia cierta es «El tesoro de Atreo».


El tesoro de Atreo, tumba de Atreo o tumba de Agamenón, es una gran tumba localizada en la colina de Panagitsa, a las afueras de Micenas, y construida durante la Edad de Bronce, alrededor de 1250 a. C.


El Tesoro de Atreo es un tholos o tumba abovedada, un tipo de enterramiento micénico. Fue atribuida a Atreo, padre del rey Agamenón, quien encabezó la guerra de los aqueos contra Troya.
Recibió la denominación de «tesoro» debido a la descripción de Pausanias, quien señaló que se trataba de uno de los lugares en los que los reyes micénicos solían guardar sus tesoros.


Constituye una pieza ejemplar del arte creto-micénico, y sigue el modelo de una tumba precedida por un corredor, que se encuentra en distintas edificaciones a lo largo de todo el Mediterráneo. Construido entre los años 1250 y 1220 a.C. fue descubierto por Schliemann en el siglo XIX.
Atrius, nuestro personaje, no será un rey vengativo, ni tampoco será griego, pero sí va a ser el comandante de un ejército.

Continuemos con más referencias, esta vez la de Zorian y Vika.

Zorian es un apellido de origen armenio, aunque también es una palabra que tiene un significado en el euskera, » a punto de». Vika, del nórdico antiguo, significa «semana». Si buscamos su origen en el latín, es un nombre popular que puede ser llevado por una persona de sexo femenino.
Las personas que se llaman Vika pueden ser originarias de: Azerbaiyán, Bielorrusia, Eslovenia, Kazajistán, Moldavia, Reino Unido, Ucrania.

El nombre de Katriel tiene una referencia sencilla, de origen hebreo, su significado sería «Dios es mi corona» o «la corona de Dios». También posee una raíz griega, y en ese contexto significaría: «puro, inmaculado» y si buscáis un poco más tiene su propia leyenda. Sería el nombre del ángel que esta junto a Jesucristo cuando es encadenado y azotado con el látigo.

Podríamos continuar con más referencias, pero preferimos invitaros a que las descubráis vosotros. Lo que encontréis os puede sorprender.

Os dejaremos unas cuantas pistas. El nombre de Sheir es un anagrama de otro nombre y el nombre de Iroel no tiene un significado específico en nuestro mundo.

Aquí lo dejamos.

Esperamos que la publicación os haya abierto el gusanillo e incitado a curiosear en «Ni dioses ni amos».

¡Que paséis un buen día!