
Esta entrada no será como las habituales. No voy a hacer ninguna review ni dar una recomendación. Ni mucho menos. No me atrevo. Eso que lo hagan los entendidos del tema. Sólo necesito exponer en voz alta lo que he experimentado tras ver esta serie, Cowboy de Copenhage, de la plataforma Netflix.
Primero os dejo la presentación oficial de la serie.
«Cowboy de Copenhague es una miniserie thriller que sigue a una joven que se adentra en el peligroso inframundo criminal presente en las calles de Copenhague. En los suburbios de la capital de Dinamarca dominados por proxenetas, traficantes de armas y asesinos, una joven mística llamada Miu emprende una misión en busca de venganza.»
Hasta aquí todo normal. Ahora paso a comentar mis inquietudes.
¿A alguien más le ha casi explotado la cabeza mientras veía esta serie? Es que ni con Twin Peaks me pasó algo así. Ha sido tremendo.
Sabéis que soy una fanática total lo extraño, lo anormal, la fantasía en todas sus modalidades, de la ciencia ficción, de lo paranormal, de lo original en todas sus facetas, visuales, auditivas, etc… Suelo tragarme, ver, acoger cosas que otros no suelen, pero esto ha sido toda una experiencia, sobre todo visual. Creo que mi gran pecado fue no haber visto el trabajo anterior del creador de la serie, para mi todo una novedad. Quizá no me hubiera sorprendido tanto.
En resumen. No sé que he visto. Así lo digo como profana y seriéfila sin conocimiento profesional alguno. No podría catalogar de ninguna forma lo que he visto y eso que me quedé enganchada desde el principio, a pesar de la lentitud inicial. Es que me decía «esto tiene que significar alguna cosa» y continuaba viéndola, buscándole el sentido a toda esa audacia audiovisual.
Y es que tampoco me aburrí para nada. Un tanto a favor de la serie.
Por eso estoy tan confundida y tan alucinada. No sabía lo que estaba viendo, pero tampoco podía dejar de hacerlo.
Aunque al principio de la serie todo me pareciera confuso, y se fuese aclarando a medida que se iba avanzando, no me podía quitar de encima esa sensación de estar viviendo un viaje psicodélico . Es no dejar de sentir que estás observando la obra de un genio o un loco. O las dos cosas. O ninguna. Así llegué al final. Lo más extraño es que espero con ganas que tenga segunda parte por que han surgido tantas incógnitas que quiero entender lo que me ha querido contar el creador, Nicolas Winding Fern.
Para mí, es una serie para super entendidos y fanáticos a otro nivel, no para dummies normalitos como yo.
A los que ya la habéis visto os pregunto ¿ Os ha pasado como a mí? ¿ Qué podéis contarme de la serie ?
Espero vuestros comentarios.
Un saludo.
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